El tercer sector de acción social en España

El Tercer Sector de acción social (TSAS) se identifica por dos rasgos definitorios: la iniciativa ciudadana y el voluntariado. En ocasiones,y debido a su amplia diversidad, resulta complicado establecer las fronteras que definen y diferencian a este sector de los sectores económicos tradicionales. En general, se dice que una entidad pertenece al TSAS si cumple las características siguientes:

  • Estar organizada: tiene una estructura interna definida y tiene objetivos claros.
  • Ser privada: no es un ente gubernamental o del sector público, ni está controlado por este.
  • Sin ánimo de lucro: no puede generar beneficios para sus socios, cualquier beneficio debe reinvertirse en la entidad para generar mayores beneficios sociales.
  • Tiene capacidad de autocontrol.
  • Cuenta con voluntarios.
  • Sus actividades se desarrollan en el ámbito de la defensa de derechos sociales  y/o para cubrir necesidades sociales.
  • Quedan explícitamente excluidas las siguientes organizaciones: Iglesias, sindicatos y partidos, asociaciones deportivas profesionales, comunidades vecinales, fundaciones empresariales y filantrópicas, entidades sanitarias.
El TSAS en España en la última década

Durante los últimos años se ha evidenciado un impacto diferencial de la crisis económica en el TSAS, en comparación con el impacto sufrido por otros sectores económicos. El impacto en este sector ha sido tardío y, contrariamente al resto de sectores, el sector incrementó sus ingresos durante los dos primeros años de crisis. Posteriormente, se ha visto también afectado, lo que ha supuesto una disminución de los ingresos y del empleo generado por el sector.

La crisis ha afectado al tejido social en España profundamente, lo que ha incentivado la necesidad de iniciativas sociales desde el tercer sector. Los datos del último informe sobre exclusión y desarrollo social indican que sólo un tercio de la población española está plenamente integrado socialmente. La brecha social ha crecido un 45% estos últimos años, se ha incrementado un 25% la atención directa, consolidándose el tercer sector como elemento clave para el bienestar social.
 

En el TSAS español el 60% de las empresas tienen una antigüedad mayor a 20 años, es decir, es un sector maduro con cierta trayectoria que, en su mayoría, nace de la iniciativa ciudadana. Geográficamente, la mayor parte de entidades son de proximidad, es decir, actúan a nivel local, provincial o autonómico. Muy pocas organizaciones cuentan con centros o empresas asociadas (12%), actividad que se ha visto perjudicada también durante la crisis. Evidentemente, las entidades que gestionan un mayor presupuesto también cuentan con estructuras más grandes y suelen establecer asociaciones con otras entidades y empresas.

En España el TSAS está muy atomizado, dado que está formado por multitud de organizaciones pequeñas y medianas que, ocasionalmente, se integran en otras de mayor tamaño. La adherencia a otra organización mayor repercute en una mayor presencia en el sector y favorece la comunicación e intercambio de experiencias, mejorando el poder de negociación con otros estamentos. Muchas entidades indican que los principales motivos para adherirse a otras entidades son: mejorar sus contactos, potenciar su presencia e incrementar su influencia en el TS. Pocos afirman haber encontrado una reducción de costes o establecimiento de economías de escala con la adhesión.

Dónde actúa el TSAS español

El primer campo de actuación es la acción social, principalmente la integración y la inserción laboral, este último debido al incremento del desempleo. También son importantes la acción socio-sanitaria y las acciones relacionadas con la vivienda, a consecuencia de los desahucios que se han producido en la última década.

Las entidades que provienen de la financiación pública se dedican principalmente a la acción social, mientras que las que se financian con capital privado, dedican sus esfuerzos mayoritariamente a la integración y la inserción. Concretamente, los servicios que se suelen prestar en estas organizaciones son: formación y educación, atención psicosocial, sensibilización, asesoramiento e inserción laboral. Más de la mitad de las actividades realizadas son de acción directa, mientras que el 25% son actividades transversales, como la sensibilización y el asesoramiento.

Los beneficiarios y los efectivos del TSAS en España

Los grupos de beneficiarios prioritarios son las familias, los discapacitados y la población en general. En  los últimos años se ha observado un aumento de las entidades que se dedican a la infancia.

En lo referente a recursos humanos, el 70% de las personas que trabajan en el sector son voluntarios. El voluntariado ha crecido en los últimos años un 20%, probablemente en respuesta a la crisis y los recortes sociales. Este incremento en el voluntariado supone un crecimiento del altruismo, pero al mismo tiempo se traduce en una desprofesionalización del sector.

Nueve de cada 10 entidades del TSAS cuentan con voluntarios. Las organizaciones más grandes y con mayor presupuesto cuentan con mayor número de voluntarios, si bien, la mayor estructura de voluntariado se presenta en las organizaciones que manejan menores presupuestos económicos, pues pueden permitirse pocos asalariados. Las mujeres se prestan al voluntariado más que los hombres, seis de cada 10 voluntarios en España son mujeres. Por edades, la mayor participación se sitúa en la franja entre los 35 y 54 años. En los últimos años se ha notado un ligero envejecimiento del voluntariado.Destaca la alta tasa de personas voluntarias con discapacidad, siendo el tercer sector un agente imprescindible en la labor de inserción de este colectivo. Casi el 44% del voluntariado español se vincula a la organización durante más de 5 horas semanales, mientras que alrededor del 30% lo hace solo ocasionalmente. Los canales de captación a los que recurren las entidades del TSAS son, por orden de importancia: las charlas, las conferencias y las propias redes familiares, captación online, folletos y carteles y la captación vis a vis.

Por último, destacar y lamentar que si bien las entidades del TSAS están obligadas a asegurar a sus voluntarios, sólo cumplen este requisito el 87%. El 13% de organizaciones del sector deja a su voluntariado en un estado de desprotección injusto, pues estas personas, tras ceder a la organización su tiempo y energías, no recibirán el amparo que legalmente les corresponde en caso de accidente en el ejercicio de su altruismo.

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Dra. Ana María Aguilera-Luque

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