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La gestión de los recursos humanos en las ONG’s

Desde hace tiempo, trabajo como voluntaria para diferentes organizaciones del Tercer Sector de Acción Social (TSAS). Mi vinculación con el altruismo se vio potenciada durante mi estancia en Canadá, país en el que residí casi dos años. En aquellos tiempos, compatibilizaba mi labor como investigadora, bajo la tutela de HEC Montreal, con mis actividades en la Maison de l’amitié de Montreal, para la que trabajaba como profesora voluntaria de español. Obsérvese que digo “trabajaba”, pues aunque no percibiese emolumentos, desempeñaba la misma actividad y con la misma profesionalidad que realizo cuando me pagan por hora de docencia. La Maison, junto a otras iniciativas del TSAS que pude conocer, me enseñó cómo hacen las cosas las empresas de la economía social en aquel país.

El voluntariado es la pieza clave en el TSAS

En el sector social, el voluntariado es la pieza clave. Sin su trabajo y dedicación nada de lo que hacen las ONG’s sería posible. En los países en los que el voluntariado tiene una larga tradición como paliativo de las carencias del sector público y forma parte activa de la economía del lugar, las organizaciones han desarrollado habilidades y mecanismos imprescindibles para gestionar y fidelizar las contribuciones voluntarias, algo que se echa a faltar en algunas de las organizaciones españolas del TSAS.

En la Maison de l’amitié, por ejemplo, los mecanismos se ponen en marcha desde el momento en que te convocan para una entrevista. El entrevistador dedica el tiempo y el espacio necesario para conocer al candidato, como en cualquier entrevista seria de trabajo remunerado. Ha invertido tiempo en estudiar el historial del candidato y orienta las preguntas a interpretar su trayectoria, así como, a conocer sus expectativas y disponibilidad, aclarando las expectativas de la organización y la necesidad de compromiso por ambas partes para que se cubran los objetivos previstos. La primera impresión que el candidato percibe es que la organización considera importante la labor que se le va a asignar, pues ha dedicado tiempo a estudiar su candidatura. La segunda es que se han intentando ajustar las expectativas de ambas partes para evitar la posterior ruptura del contrato psicológico. A pesar de las diferencias existentes entre el sector de la economía tradicional y el sector social, las fases de captación y reclutamiento son muy similares.

Estas organizaciones, entre otras formas de captación, realizan campañas apoyándose en otras ONG’s  (piggybacking) que gozan de buena prensa en el sector y que pueden nutrirles de candidatos. Inician la captación presentándose en las instalaciones de estas ONG’s colaboradoras y dirigiendo su mensaje a sus voluntarios y usuarios. Posteriormente, convocan a los interesados en sus propias instalaciones, para una segunda toma de contacto más directa y así mostrarles con mayor detalle el proyecto. Para ello preparan reuniones colectivas, en las que se les invita a un aperitivo que sirve de acercamiento y de germen relacional entre voluntarios candidatos y voluntarios actuales. Este tipo de eventos, permite a la organización entrevistar informalmente a los candidatos, al tiempo que observarlos en su interacción con otros, evaluando así su capacidad de socialización. Al candidato, por su parte, le facilita conocer la organización, a sus promotores y a otros voluntarios que posiblemente comparten inquietudes e intereses, permitiéndole ajustar sus expectativas. Al día siguiente de la reunión, o a lo sumo en un par de días, el responsable del proyecto comienza a contactar a los candidatos, para no perder la oportunidad “en caliente” de incorporarlos al proyecto.

Una vez captado el candidato, este goza de ciertos beneficios dentro de la organización como agradecimiento a su contribución desinteresada. En el caso de los voluntarios de la Maison, sin importar el tipo de labor que realizan, todos pueden asistir a tantos cursos de idiomas como deseen y pueden tomar café en los descansos entre clases, en ambos casos de manera gratuita. También gozan de descuentos para alquilar salas si desean realizar alguna actividad privada lucrativa. Incluso, pueden utilizarlas gratuitamente si la actividad que pretenden realizar (cursos, jornadas, etc.) no es lucrativa y está abierta a todos los usuarios de la institución, esto último sirve para actividades de difusión de los propios voluntarios, lo que puede servir a mejorar su empleabilidad.

Además de estos beneficios por su colaboración, la organización mantiene cohesionado al voluntariado convocando diferentes encuentros, tales como, desayunos, almuerzos o meriendas. Asimismo, les regala cualquier producto que haya sido donado a la organización por parte de colaboradores y simpatizantes (p.ej. mermeladas ecológicas, sirope de arce, etc.). Tras la colaboración, la organización contacta periódicamente con el voluntariado para fidelizarlo o recaptarlo, le invita a asistir a encuentros, eventos, charlas, etc. No cabe decir, que las organizaciones se preocupan de certificar al voluntariado su participación, agradeciéndoles sus aportaciones.

Estas ONG’s también se aseguran de que la labor del voluntario es adecuada a las expectativas de la organización, de modo que se realizan diferentes controles de calidad de la actividad que realiza el voluntariado. Al inicio, el voluntario puede actuar bajo la tutela y dirección de otro voluntario más experto. Cuando está suficientemente formado para actuar de forma independiente, algún miembro directivo suele asistir puntualmente como observador para evaluar las actuaciones del voluntario y transmitirle sus impresiones.

El voluntariado es un recurso escaso y sensible. A diferencia de lo que ocurre en la actividad lucrativa, el voluntario pone a disposición de la organización su tiempo, su conocimiento y su energía sin esperar retribución económica alguna. Eso no quiere decir que no esperen nada a cambio, todos necesitamos sentirnos valorados y tratados con equidad y respeto. Una organización que no sepa realizar acciones de reconocimiento y fidelización está abocada a perder valiosos recursos humanos, mucho más en el TSAS. El no pagar por algo en este sector no debe ser sinónimo de gratis o de poco valor. Muy al contrario, no saber valorar el tiempo que regalamos los voluntarios, que es lo más valioso que alguien te puede regalar porque no se compra y no tiene recambio, es de tal ceguera directiva que abocará a la organización al fracaso.

En España, a muchas ONG’s les queda largo camino por recorrer y mucho que aprender de otros países de mayor tradición colaborativa. Estamos en un momento de crecimiento de la actividad del TSAS, por lo que debemos acelerar pasos en nuestro aprendizaje sobre cómo funcionan estas organizaciones y en la gestión de sus recursos humanos, mucho más complicados de gestionar que el personal asalariado. No es posible cambiar nuestros hábitos y estilo de organización en un día, pero tal vez convenga empezar con alguna acción de reconocimiento, al menos en el día del voluntariado. Sin necesidad de incurrir en el consumismo desmedido de otras fechas, como el día de la madre o el día del padre, qué tal si probamos a decir dos sencillas palabras: gracias y felicidades.